Tomás Camarillo

[1]​ De humilde familia, la temprana muerte de su padre le obligó a desplazarse a Madrid de muy joven para ayudar a la familia.

Realizando trabajos variopintos, logró ahorrar para volver a su Guadalajara natal y abrir un pequeño negocio que prosperaría hasta permitirle abrir uno mayor en el que, entre otras cosas, vendía material fotográfico.

Recorrió la provincia retratando con su cámara estampas populares, rincones urbanos, paisajes y todo lo que merecía su atención.

Gracias a su labor se pueden conocer muchos de éstos actualmente desaparecidos, por lo que su obra es fundamental para el conocimiento y la recuperación de la memoria artística y etnográfica de la provincia de Guadalajara.

Muchas obras de arte que se perdieron durante la última guerra civil española, sobre todo retablos y tallas de las iglesias y conventos guadalajareños como los de Mondéjar y Albares, han podido ser recuperados gracias a las fotos realizadas por Camarillo en las décadas de los años 1920 y 1930.