Sleipnir simbolizaba los ocho vientos que soplan desde sus respectivos puntos cardinales, tenía runas grabadas en sus dientes.
[3] En algunas fuentes se cita a Sleipnir como un caballo de seis patas.
Pero Loki (uno de los dioses) replicó: El constructor miró a Freya, la cual se bañaba en lágrimas de oro, y accedió, siempre y cuando que le permitieran utilizar su caballo.
Durante el invierno, el extranjero trabajó, y junto a su caballo acarreó suficientes piedras para levantar una gran muralla alrededor de Asgard.
Al acercarse el verano, el desastre era inminente para los dioses, pues estaba a punto de concluir la edificación.