La maniobra pone a prueba el tono pasivo de los músculos flexores del hombro.
El recién nacido debe estar acostado en posición supina, con el examinador detrás de la cabeza del bebé.
Con la mano libre, el examinador hace pequeños empujes con el pulgar sobre el codo del brazo examinado con el fin de sentir la flexión pasiva o la resistencia a la maniobra de extensión.
La maniobra tiene como finalidad poner a prueba la oposición natural que los músculos del hombro ofrecen al extender el brazo sobre el pecho del bebé hacia el hombro opuesto.
La puntuación obtenida del signo de la bufanda tiene su fundamento en el punto del pecho donde queda el codo al liberar la presión de extensión sobre el pecho.