Su composición es muy parecida a la del trascoro de la catedral, construido por las mismas fechas y destruido tras la Guerra Civil.
Rematando el conjunto y en la parte superior sostienen el voladizo catorce canecillos con las cabezas de siete matrimonios con sus respectivos nombres grabados.
Sobre la puerta se puede observar un ventanal gótico y otro a su derecha, que habían estado ocultos hasta la última restauración de la catedral.
La restauración moderna modificó ciertos aspectos de la fachada donde va inserta la portada del Palacio.
[1] Nada más entrar en la catedral por la puerta de la Limosna, a mano izquierda, está la tumba del ilustre Ausiàs March.