[1] La palabra deriva del topónimo correspondiente al monte Palatino en Roma (Collis Palatium o Mons Palatinus).
En esa colina, la gens Julia, una de las principales familias patricias, poseía tierras donde erigió su residencia.
Cuando Octaviano sucedió a Julio César y se establecieron las instituciones del dominado los Julio-Claudios se convirtieron en la primera familia imperial; con lo que su casa y el nombre de Monte Palatino pasaron a ser sinónimos de residencia imperial.
En ese entorno se levantaron la Domus Aurea y otros edificios palaciegos a lo largo de toda la época imperial.
Hasta el siglo XIV el carácter defensivo de los edificios era predominante, dando al palacio un aspecto acastillado, en el que destacaban visualmente las torres como elemento identificativo (incluso en poblaciones relativamente pequeñas, como San Gimignano).