La negociación colectiva es una manifestación particular del diálogo social, y está considerado como un derecho fundamental básico integrante de la libertad sindical.
A nivel internacional se encuentra garantizado en el Convenio 98 y 154 de la OIT.
En efecto, en algunos países los acuerdos alcanzados en la negociación colectiva se aplican a todos los trabajadores por igual (independientemente si están sindicalizados o no), en esos casos se suelen ver tasas de densidad sindical menores (como por ejemplo en Francia y España).
En tanto, en países como Australia, Nueva Zelanda y los Estados Unidos los acuerdos se aplican solo a los trabajadores sindicalizados, lo cual genera que la densidad sindical sea más elevada.
(2014),[2] en varios países europeos la negociación tiende a ser más centralizada mientras que en países como Australia, Nueva Zelanda y los Estados Unidos sucede lo opuesto.
[3] Además, el gobierno usualmente participa de la negociación colectiva, fijando lineamientos que se deben cumplir durante este proceso; por ejemplo, el cumplimiento de cierto salario mínimo.
La clasificación de los países en las distintas categorías no es directa ya que muchas veces la negociación se da a varios niveles en un mismo país.
En algunos países asiáticos la negociación ha pasado a ser más centralizada, mientras que en América Latina se observa una tendencia hacia mayor descentralización.
Este resultado es bastante cuestionable y surge como consecuencia del supuesto, poco realista, que los sindicatos solo negocian el nivel de salario sin mostrar preocupación por el empleo.
En efecto, la principal crítica que se realiza a este modelo es que la mayoría de las veces el nivel de empleo alcanzado será mayor al que se alcanzaría en una situación competitiva (en la que la productividad marginal del trabajo se iguala al salario de reserva del trabajador), generando la ineficiencia productiva.
En este marco, surge el modelo fuertemente eficiente, su nombre se deriva del hecho que es eficiente tanto en el sentido de Pareto como en términos productivos.
En este modelo se supone que empresa y sindicato no solo negocian empleo y salarios sino también el monto del seguro de desempleo.
Los insiders son los trabajadores afiliados al sindicato que están empleados y este pueden defender sus intereses y explorar ventajas posicionales sin preocuparse con los efectos en las personas afuera, los outsiders, por otro lado, son los trabajadores afiliados al sindicato que están desempleados y son excluidos del proceso de negociación, no tiene ningún poder para influir en las decisiones de las empresas.
La relevancia de este modelo va a depender si existe un marco institucional que permita mantener los outsiders indefinidamente sin capacidad de incidencia.