El intermedio (en italiano plural, intermedii) era una forma renacentista de entretenimiento teatral basado en la música, la danza, el canto o la declamación que se realizaba entre los actos de las tragedias, comedias, etc.
En su momento, por su estilo amable y placentero, gozó de gran popularidad, sobre todo como contraste propio del drama que estaba siendo representado.
De origen italiano, consistía en principio, en un simple injerto de música instrumental o vocal, y más tarde se convirtió en género representantativo independiente, desarrollando tramas distintas a las del texto principal, en que era intercalado.
Las bodas de las familias gobernantes y otras ocasiones similares fueron la ocasión habitual para lucir los intermedios más lujosos, en ciudades como Florencia o Ferrara.
A partir de 1600, se fusionó con la ópera, principalmente, aunque los intermedios se siguieron utilizando en obras no musicales en ciertos entornos (por ejemplo en las Academias), y también siguieron representándose entre los actos de las óperas.