Nombrada por primera vez en el año 1038 en la fundación del monasterio de Sant Salvador de Breda, siendo la iglesia parroquial del núcleo de población hasta la desamortización del siglo XIX.
Se conservan vestigios de pinturas murales originales.
En reformas posteriores se le añadieron dos capillas laterales que forman un transepto.
Por el exterior el ábside está decorado con un friso de arcuaciones ciegas lombardas.
Fue reformada por última vez en el año 2012, porque la piedra estaba demasiada gastada y se debió reforzar.