fue obispo de la diócesis de Tarazona en el siglo XIII sucediendo en la prelatura a su tio García Frontín I fallecido en 1218.
Fallece en 1254 sucediéndole Pedro I al frente de la diócesis.
También se dio en esas fechas un fuerte impulso al Monasterio de Veruela y otros monasterios.
[3] Igualmente fue encargado por el papa Gregorio IX para la resolución del conflicto diocesano entre Cuenca y Albarracín.
[4] Sus restos fueron trasladados en el 1514-1515[5] para hacer hueco a los restos del tesorero Martín de Mezquita, quien había testado para ser enterrado en ese lugar, aunque finalmente salieron a la luz en el 1985 tras el desmantelamiento del coro para su restauración.