Este fenómeno es muy frecuente entre las aves migratorias que suelen volver a anidar al mismo lugar todos los años.
Otro ejemplo de este comportamiento son los salmones que, tras nacer en un río determinado y pasar varios años en el mar, regresan al mismo lugar en que nacieron para desovar.
[3][4] También se han descrito casos de filopatría invernal en aves migradoras.
La grulla común (Grus grus) suele visitar las mismas zonas de alimentación cada otoño e invierno cuando los pollos del verano anterior aún siguen a su cuidado.
Esas zonas tienen una mayor diversidad de recursos alimenticios si bien en pequeñas cantidades, lo que las convierten es lugares adecuados para establecer territorios de alimentación que defienden frente a otras grullas próximas también con pollos o juveniles.