Después de vivir algunos años entre Puerto Plata y la capital dominicana, fijó su residencia en La Vega.
Desde allí combatió la primera intervención norteamericana a la República Dominicana y desarrolló gran parte de sus actividades intelectuales.
Sus investigaciones literarias y sus estudios críticos trascendieron la geografía nacional llegando hasta otros países latinoamericanos y europeos donde fueron difundidos en publicaciones como Revue Hispanique, de Francia y varias revistas importantes de España e Hispanoamérica.
Además de novelista, escribió sobre historia, política y crítica literaria.
Tiene el mérito de ser el primer narrador dominicano en incorporar la historia nacional contemporánea a la narrativa criolla.