Los impulsos imitan el potencial de acción proveniente del sistema nervioso central, causando la contracción muscular.
Diversos autores[1] la citan como una técnica complementaria para el entrenamiento deportivo, existiendo numerosos estudios publicados al respecto.
[9] La EEM se realiza para fortalecer y tonificar algunos de los músculos faciales relajados, como las mejillas flácidas.
Esta última se expulsa a través de la orina, lo que puede producir daño renal por su filtración y mioglobinuria.
La electroestimulación muscular si se realiza con los aparatos adecuados y siempre con la ayuda de un profesional, puede tener ventajas.