El talón de hierro

En la historia a finales del siglo XIX, las grandes corporaciones industriales han ido creando monopolios en industrias estratégicas (los correos, los ferrocarriles, etcétera), hasta convertirse en una especie de casta social superior e impenetrable, bien parapetada por su control del Gobierno, la policía, el ejército y los tribunales de justicia.

Pero los agentes infiltrados del Talón de Hierro consiguen averiguar la verdad y toman contramedidas.

El Talón de Hierro crea un sistema social dentro del cual toman la cúspide, y para apoyarse, se rodean con los sindicatos claves (metalurgia, transportes, comunicaciones, etcétera).

Mientras tanto, su padre intenta denunciar el estado de cosas en un libro, "Economía y educación", el cual es tan incómodo para la clase oligárquica por su denuncia de la cuestión social, que pronto se hace imposible su publicación.

Un obispo, por su parte, es iniciado por Ernest en los problemas económicos y sociales de los obreros, y queda tan impactado que comienza a predicar la justicia social a los ricos, con el resultado de que la Iglesia católica le silencia recluyéndole en un manicomio.

En las elecciones de 1912, los obreros obtienen escaños en el Parlamento, junto con un Partido Agrario.

Pero los oligarcas, revelando cada vez más abiertamente sus planes hegemónicos, ponen una serie de trabas legales, con el contubernio del sistema judicial dominado por ellos, para anular sus iniciativas y deslegalizar su mandato.

En medio de todo ello estalla la guerra entre Estados Unidos y Alemania, pero los obreros la paralizan con una huelga planetaria general.

En los años sucesivos, el Talón de Hierro aplasta a la clase media y a los agricultores, instaurando un despotismo totalitario sin contrapeso alguno, contra el cual se forman diversas organizaciones y células de obreros que intentan derrocar al sistema.