El género en disputa: feminismo y la subversión de la identidad (en su inglés original: Gender Trouble: Feminism and the Subversion of Identity) es un libro publicado en 1990 por la filósofa Judith Butler.
Encuadrado dentro de los debates de la tercera ola del feminismo, lleva a cabo un acercamiento interdisciplinario (que toma en cuenta la teoría feminista, la filosofía postestructuralista, el psicoanálisis y la teoría literaria) a la polémica desatada en torno al género a finales del siglo XX, iniciando toda una serie de estudios que sientan las primeras bases para el desarrollo de la teoría performativa del género.
Butler, en su libro y en su obra en general, señala la diferenciación entre "sexo" (macho/hembra) y "género" (hombre/mujer), proponiendo la idea de que "sexo es a naturaleza lo que género es a cultura", plantea que tanto uno como el otro son constructos socioculturales dados en el discurso y en los actos performativos del mismo.
Butler dedica los primeros tres capítulos a cuestionar las presuposiciones en torno a los conceptos de sexo, género, deseo y práctica sexual como elementos configuradores de la identidad.
Butler dedica gran parte del libro a problematizar algunos de los términos que en el feminismo anterior se daban como incuestionables.
“Toda teoría feminista que limite el significado del género en las presuposiciones de su propia práctica dicta normas de género excluyentes en el seno del feminismo, que con frecuencia tienen consecuencias homofóbicas.”[4] A diferencia del feminismo, que venía sosteniendo que el sexo es natural, biológico - y que las mujeres son oprimidas por su sexo - y el género una construcción social - estereotipos de masculinidad y femineidad - para Butler, tanto uno como el otro forman parte de construcciones discursivas y performativas que los caracterizan y significan en el mundo.
Las diferencias biológicas juegan un papel importante, especialmente en quedar embarazada y tener hijos, algo que los hombres no pueden, pero no es esa diferencia biológica la que funda la diferencia de estatus y de jerarquía entre varones y mujeres, la biología no define "la femineidad" como concepto (emotividad, dependencia, cuidados, suavidad, paciencia, sacrificio) explicando que de una hembra biológica se construye la condición "femenina" y se logra hacer una mujer al educarla en la femineidad, sin que exista vínculo natural entre mujer (hembra) y femineidad (género).
Butler pone en cuestión la relación aparentemente natural que la ley heteronormativa ha impuesto de sexo, género, deseo, práctica.
La teoría del enunciado performativo propuesta por el filósofo del lenguaje John Langshaw Austin en Cómo hacer cosas con palabras postula que todo acto de habla se da en la medida en que la enunciación constituye, por sí misma, cierto acción.
Lo anterior quiere decir que el acto de habla es un fenómeno a la vez lingüístico y performático.
Por ejemplo, al momento en que un sacerdote dice “Los declaro marido y mujer” no sólo enuncia el hecho sino que lo lleva a cabo, es decir, antes de decirlo los individuos no estaban casados, y es después de dicho que el acto ocurre.
Lo que normalmente tomamos como esencia del género lo anticipamos a través de actos corporales.
Entonces, el género es performativo porque se sostiene en un conjunto de actos naturalizados.