En geología, se denomina concreción a la acumulación, en el seno de una roca porosa, de sustancias transportadas en disolución por el agua que precipitan formando una masa en el sustrato.
Pueden adoptar gran variedad de formas, dominando las redondeadas, subesféricas o elipsoidales; también pueden ser irregulares, alargadas o en forma de disco (discoidales).
Desde el punto de vista geológico, la concreción se define como una estructura de composición igual o diferente a la roca encajante, que presenta un núcleo y zonaciones internas perceptibles.
Sus ejemplos más comunes son las estalactitas y las estalagmitas de las cavidades cársticas.
Estas concreciones están constituidas por una mezcla de arena (arenisca), minerales (por ejemplo, calcio, carbonatos, sulfuros de hierro, manganeso, níquel), colonias de microorganismos y coralinas y se da en ambiente marino.