Carlos II de Inglaterra

Se hizo célebre por sus numerosos hijos ilegítimos, de los que reconoció a catorce.

Debido al caos que trajo consigo la guerra civil inglesa, nunca se le invistió solemnemente con los llamados «Honores del Principado de Gales» —diadema, anillo, espada, manto, etc.—.

En 1646 su padre, temiendo por su seguridad, le ordenó marcharse a Francia y reunirse con su madre, que se encontraba allí en el exilio.

Al tiempo, no obstante, gran parte de Escocia permaneció fiel a la causa realista.

Empobrecido, Carlos no logró reunir suficiente apoyo como para suponer un desafío serio al Lord Protector.

[9]​ Monck y su ejército marcharon hasta la ciudad de Londres donde, con amplio apoyo popular, forzaron al llamado Parlamento Largo a disolverse.

Por primera vez en casi veinte años los miembros del Parlamento tuvieron que enfrentarse a unas elecciones generales.

Dado que el Parlamento Caballero era abrumadoramente realista, Carlos no vio razón para disolverlo ni convocar nuevas elecciones generales durante diecisiete años.

[14]​ Carlos consintió en abolir anticuados deberes feudales que habían sido restablecidos por su padre; a cambio, el Parlamento le concedió una renta anual de 1 200 000 £.

En el cual se reconocía por parte española las posesiones inglesas de Jamaica y las islas Caimán.

[15]​ Durante el mismo año, sin embargo, vendió Dunquerque y Mardyck tomada a los españoles en 1658, al rey francés Luis XIV por 40 000 £.

[16]​ Agradecido por la ayuda prestada para recuperar el trono, Carlos recompensó a ocho nobles (conocidos como los Lores Propietarios) con territorios norteamericanos en la denominada Carolina en honor de su padre (1663).

Los neerlandeses hundieron casi todos los navíos, excepto la Nave Almirante, la cual tomaron y condujeron hasta Países Bajos como trofeo.

Luis se vio obligado a hacer la paz con la Triple Alianza, pero mantuvo sus planes bélicos.

Carlos se esforzó por mantener el tratado en secreto, especialmente la cláusula concerniente a su conversión.

El mismo año, Carlos apoyó abiertamente a la católica Francia e inició la tercera guerra anglo-neerlandesa.

En 1678 Titus Oates, un antiguo clérigo anglicano, denunció falsamente una "conjura papista" para asesinar al rey y reemplazarle con el duque de York.

Aunque eran muchos los países que habían buscado hacerle la guerra a la católica Francia, Carlos II había negociado en secreto con Luis XIV, tratando de alcanzar un acuerdo mediante el cual Inglaterra permanecería neutral a cambio de dinero.

El nuevo Parlamento, constituido en marzo del mismo año, resultó ser francamente hostil al rey.

Como había hecho tantas veces durante su reinado, Carlos II se inclinó ante los deseos de sus adversarios, enviando a Lord Danby a la Torre de Londres, donde permaneció cinco años.

Otra tormenta política a la que Carlos hubo de hacer frente fue la sucesión al trono.

Durante el resto de su reinado, Carlos gobernó como monarca absoluto, sin parlamento.

Un gran incendio, sin embargo, destruyó gran parte de Newmarket y ocasionó que se cancelaran las carreras, de modo que el atentado no se pudo llevar a cabo.

Lo repentino del suceso hizo creer a los coetáneos que había sido envenenado,[32]​ aunque una valoración posterior de su sintomatología indica que la muerte del monarca pudo ser debida a uremia, es decir, insuficiencia renal, cuyos síntomas (náuseas y vómitos, cefalea, astenia, alteraciones visuales, convulsiones y coma) se parecen a los sufridos por Carlos II, y que puede ser causada por la gota que ya padecía.

Hasta su muerte el rey fue sometido a las prácticas médicas de la época, incluyendo sangrías, purgas y ventosas.

[33]​ Cuando supo que se estaba muriendo, un sacerdote, el padre John Huddleston, fue enviado con gran discreción a sus habitaciones.

Carlos II se casó mediante poderes en 1662 con Catalina de Braganza, católica, razón por la que no pudo ser oficialmente coronada como reina.

Catalina nunca pudo darle un heredero vivo, pues aunque tuvo 3 embarazos —el último de los cuales fue en 1669— todos terminaron en abortos.

Con los que en un principio tuvo buenas relaciones, pero posteriormente su religión católica le supuso problemas en la nueva corte.

Durante su reinado, las mujeres pudieron actuar por primera vez en el teatro inglés pues, hasta ese entonces, los roles femeninos eran interpretados por actores varones adolescentes vestidos de mujer.

Retrato de Carlos II en su infancia, por Anthony van Dyck (1638).
Carlos II Príncipe de Gales por William Dobson, ca. 1642 o 1643.
Carlos II, retrato por Sir Peter Lely .
Carlos II de Inglaterra.
Carlos II fue restituido como Rey de Inglaterra en 1660.
Carlos II de Inglaterra
Perfil de Carlos II, 1683. La inscripción dice CAROLUS II DEI GRATIA ("Carlos II por la Gracia de Dios").
Estatua de Carlos II que se alza en el Patio Central del Hospital Real de Chelsea .
Carlos II en 1680, por Thomas Hawker.