Este reconocimiento supone su equiparación con las religiones de mayor implantación a efectos jurídicos, políticos y administrativos.
Los españoles entraron en contacto con budistas japoneses cuando algunos misioneros jesuitas se establecieron en Japón y China en el S XVI .
Afirman que es "religión predominante" y señalan algunas de sus características como las largas meditaciones de los monjes zen y lo endiabladamente difícil que resultaba "refutar sus argumentaciones".
En la primavera de 1977 el monje budista zen Reizan Shoten (Antonio Sánchez Orellana) discípulo de Taisen Deshimaru, primer monje budista llegado a España y desde entonces Decano del zen, inició el budismo práctico con la apertura del primer Doyo Zen en Sevilla y también en España, (ver el libro El Budismo en España, Fco.
[4] Se estima que en España hay unos 40.000 budistas registrados en los centros de estudio,[5] unos 65.000 practicantes y sumando quienes simpatizan con el budismo su número alcanzaría los 300.000.