No siempre las señales son visuales: están las serpientes de cascabel, con su distintivo aviso sonoro.
En el mimetismo mülleriano, varias especies —a veces poco emparentadas— comparten un mismo rasgo evitable, como el veneno, y un mismo aspecto llamativo, lo que facilita el aprendizaje de esa asociación de rasgos por el eventual enemigo.
En el mimetismo batesiano especies inofensivas "adoptan" el aspecto de otra peligrosa, ganando así cierta ventaja defensiva.
La atracción, una forma opuesta al aposematismo, es menos común en animales que en plantas.
[4] Los colores más comunes en estos organismos son rojo, amarillo y naranja.