El puente de San Pablo fue un puente sobre el río Huécar en la ciudad española de Cuenca, derruido a finales del siglo XIX.
Fue construido entre 1534 y 1589 por iniciativa del canónigo Juan del Pozo, para salvar la hoz del Huécar, comunicando el convento de San Pablo y el casco urbano.
[2] El puente, construido en piedra y que habría sido durante siglos el principal símbolo de la ciudad,[3] se derrumbó en 1895.
El periódico El Liberal describía de la siguiente manera el suceso:[4] Tras la desaparición del puente, las Casas Colgadas cobraron mayor protagonismo en el paisaje urbano conquense.
[5] A comienzos del siglo XX se construyó un nuevo puente como reemplazo.