Después de que Estados Unidos entrara a la Primera Guerra Mundial en abril de 1917, el North Dakota permaneció en los Estados Unidos entrenando tripulaciones para la flota en rápida expansión, y por tanto no participó en combate.
Los dreadnoughts anteriores estadounidenses, los clase South Carolina, habían sido diseñados antes de que los detalles del HMS Dreadnought fueran conocidos.
Pero a diferencia de este último, los diez cañones del North Dakota, podían disparar por el costado.
Al momento de su construcción, fue el más grande y poderoso acorazado que estaba siendo construido en el mundo.
Ese mismo año, la Armada de los Estados Unidos se mantuvo ocupada con los disturbios políticos en México durante la revolución.
A medida que se avecinaba la guerra, la flota del Atlántico comenzó un entrenamiento intensivo en preparación para una posible entrada estadounidense en el conflicto.
Contrario a su hermano Delaware, el North Dakota permaneció en Estados Unidos durante toda la guerra, y no tuvo acción.
[5][6][7][8][9] El almirante Hugh Rodman solicitó que el North Dakota se quedara atrás porque no confiaba en la capacidad de sus motores.
La embarcación paró en Atenas, Constantinopla (actualmente Estambul), Valencia, y Gibraltar mientras cruzaba el mar Mediterráneo.
[6] Regresó después a los Estados Unidos, y participó en maniobras con la flota en el Caribe durante la primavera de 1920.
[12] Bajo los términos del Artículo II del tratado, el North Dakota, junto con su embarcación hermana Delaware fueron desechados tan pronto como los nuevos acorazados Colorado y West Virginia, en ese momento en construcción, se unieron a la flota.