Su vida estuvo marcada por un compromiso con el Evangelio desde temprana edad, influido por sus padres.
A los seis años, ya imprimía versículos bíblicos para compartir el «mensaje de salvación».
Durante la guerra civil española, se exilió y organizó ayuda a Los Republicanos en Francia.
En 1970, fue investido doctor honoris causa y, en 1991, nombrado académico de la lengua española por la Academia Norteamericana.
[1] Vila destacó como prolífico escritor desde los 22 años con su primer libro A las fuentes del cristianismo (1924).