A este formato se le llamó rotulus o tranversa charta.
[1][2] Para manejar mejor los rollos, y facilitar su almacenamiento y preservación se les pegaba al final de la última hoja un cilindro de madera, hueso o marfil (gr.
La primera de las hojas integrantes del volumen se llamaba protocolo y la última escatocolo.
Muchos rollos fueron rescatados en su forma primitiva al excavar las ruinas de Herculano y otros lugares.
No obstante después de esa época los rollos continuaron produciéndose en ciertos casos.
Mónica Izquierdo Alonso[4] observa que, desde el punto de vista de la “textología documental”, en el “espacio documental” (espacio físico), hay dos tipos de organización: a) Continuidad, propia del rollo, y b) Discontinuidad, propia del códice y el libro convencional.
[6] Este documento fue obtenido por el orientalista francés Émile Prisse en Tebas en 1856 y se preserva en la Biblioteca Nacional de Francia.
El rollo de papiro más largo llegado hasta nosotros mide 40,52 metros (Papyrus Harris – Museo Británico).
Fue redactado en escritura hierática durante el reinado de Ramsés IV – ca.
No se podía distinguir la capa hielina de la carnosa, puesto que esta estaba poco desarrollada.
[10] Los rollos de pergamino se armaban cosiendo consecutivamente las tiras obtenidas en el proceso.
[14] Hasta alrededor del siglo II a. C., la escritura china se tallaba sobre superficies duras.
Después las inscripciones se hacían sobre bronce y más adelante se usaron caracteres tallados en tiras estrechas de madera o bambú sujetas con correas, que eran luego enrolladas.
Luego comenzaron a plegarse los manuscritos en forma de acordeón en el siglo IX.
[15] La tela de lino fue usada en el antiguo Egipto para escribir, y entre los romanos aparece también como material ‘para ciertos rituales’ (cf.
Plinio habla de ‘uolumina lintea’ para documentos privados, pues las actas públicas se hacían en plomo.
En 1979 se encontraron en una tumba en Ketef Hinnom, próximo a Jerusalén, dos rollos de plata con escrituras bíblicas.
No se han hallado manuscrutos en este material en el antiguo Israel, pero algunos han interpretado el término oferet (Job 19:24), "plomo", como referente a tal soporte de escritura.
[25] El rollo del Pentateuco es aún escrito y usado en la liturgia hebrea de nuestros días.
En el siglo IX comenzaron a plegarse los rollos manuscritos en forma de acordeón o biombo.
), eran incómodos —al igual que los volumen— cuando durante la lectura o escritura, quería consultarse cualquier parte del texto.
En el S. III d. C. la diversidad de los dos formatos cristalizó en dos grandes corrientes: la semítica y la grecorromana.
(Como expresión de respeto se continuó escribiéndolo sólo en pergamino hasta el siglo XIV) Un completo manuscrito del Corán requería entre 500 y 700 pieles.