Robert-François Damiens

Cuando volvía a su carroza, Damiens, tapándose la cara con un sombrero, se abrió paso entre la guardia, cogió al rey y lo hirió.

El rey fue llevado a sus habitaciones y fue atendido por su cirujano que se encontraba en Versalles.

Se trataba, en consecuencia, de una herida leve, a menos que el filo hubiera sido emponzoñado con anterioridad.

Por precaución, y dado que ese era el remedio universal de la época, se le practicaron al rey dos sangrías.

Luis XV habría preferido que se le impusiera una pena simbólica por una herida benigna.

Luis XV precisó en un preámbulo: En la noche del 17 al 18 de enero Damiens fue llevado a la Conciergerie en la que Ravaillac había estado encarcelado.

A la pena más cruel que se aplicaba: quemado y después descuartizado, el castigo en Francia para los regicidas.

Primero fue torturado con tenazas al rojo vivo; su mano, sujetando el cuchillo usado en el intento de asesinato, fue quemada con azufre; sobre sus heridas en carne viva se vertió cera derretida, plomo y aceite hirviendo.

Tras dos horas más, los verdugos se vieron forzados a cortar los ligamentos de Damiens con un hacha.

Tras un nuevo tirón de los caballos, Damiens fue desmembrado para alegría del agobiado público, y su torso, todavía vivo según los testigos, fue arrojado al fuego.

Y una descripción oral detallada de la ejecución se contiene al comienzo del filme Liberté (2019).

Robert Francois Damiens ante los jueces. 2 de marzo de 1757.