Junto a Charles “Lucky” Luciano fue uno de los principales referentes del crimen organizado judeoestadounidense durante el siglo XX.
Meyer Lansky nació con el nombre de Majer Suchowliński en Grodno, parte del Imperio ruso, hoy en Bielorrusia.
En 1911 su familia se mudó a los Estados Unidos asentándose en el Lower East Side de Manhattan, Nueva York.
En la escuela conoció a Lucky Luciano que trató de dominarlo pero al verse enfrentado por él, admiró su coraje y se convirtieron en grandes amigos.
Hacia 1936 había establecido redes de juego en Florida, Nueva Orleáns, y Cuba.
Para discutir la cuestión del Flamingo, la Mafia celebró una conferencia secreta en La Habana, Cuba, en 1946.
[1] Veinte minutos después del tiroteo a Siegel, los asociados de Lansky, incluyendo a Gus Greenbaum[1] y Moe Sedway,[1] entraron al Flamingo Hotel asumiendo el control de la propiedad.
[1] Según la FBI, Lansky retuvo una gran cantidad de intereses comerciales en el Flamingo durante los siguientes 20 años.
[1] Lansky dijo en muchas entrevistas que, si le hubiesen hecho caso, Ben Siegel podría estar vivo.
Sin embargo, y a pesar de que su poder estaba bastante más constreñido que en años anteriores, Lansky asesoró y ayudó al jefe mafioso de Chicago Tony Accardo a establecer este negocio.
Los submarinos alemanes hundían diariamente a barcos aliados en la costa y tenían gran temor de sabotajes por simpatizantes nazis.
Estaban presentes figuras como Joe Adonis y Albert "The Mad Hatter" Anastasia de Nueva York, Frank Costello, Joseph "Joe Bananas" Bonanno, Vito Genovese, Moe Dalitz, Thomas Luchese, Santo Trafficante Jr.
El entretenimiento durante la velada fue dado, entre otros, por Frank Sinatra quien voló a Cuba con sus amigos, los hermanos Fischetti.
En 1952, Lansky había ofrecido al presidente Carlos Prío Socarrás un cohecho de U.S.
El dictador contactó a Lansky y le ofreció un salario anual de U.S.
Las materias importadas para los hoteles aumentaron y los contratistas cubanos gastaban bastante más de lo que debían.
La cantidad total que Lansky y sus bribones recibían por concepto de sus delitos nunca ha sido certificado.
En el Año Nuevo de 1958, mientras Batista se preparaba a huir a la República Dominicana y desde ahí a España (donde murió en el exilio en 1973), Lansky estaba celebrando los US $3 millones que había hecho en su palacio de 18 millones de dólares y 440 habitaciones, el Habana Riviera.
El nuevo presidente, Manuel Urrutia Lleó cerró los casinos, además de nacionalizarlos junto a las propiedades hoteleras.
Su nieto le contó al escritor J.T. English que, a su muerte en 1983, Lansky dejó sólo 37,000 dólares en efectivo.