Tras ingresar en 1778, se graduó en derecho por la universidad de Oñate en 1782.
partidario de la eliminación de las instituciones privativas de Navarra, coincidía con absolutistas y con constitucionales, aduciendo motivos diversos como que «el fuero parecía herir la unidad monárquica o porque el fuero navarro no coincidía con otros; porque el fuero parecía un privilegio o porque el fuero era expresión de una libertad».
Tal ambigüedad llevó a José Yanguas y Miranda, a contestarle en 1833 con su opúsculo La contragerigonza o refutación jocoseria (Panzacola, 1833), arrogándose una amplia superioridad crítica y denunciar los errores históricos y las interpretaciones de Zuaznávar con dureza.
Zuaznávar le respondió también «con insultante grosería» en Mis ocios donde califica a Yanguas y Miranda “escribano falsario, masón con título formal que tuvo que escaparse de Navarra y aquí en Bayona nos plantó una tienda de relojería”, además de recordarle que “en San Sebastián se metió a chalán o negociante de toros”.
[2] Dejó escritas numerosas obras de carácter histórico y jurídico, entre las que destacan:[3]