O bien, podría remontarse a una carta escrita por san Bernardo de Claraval al papa Inocencio II, en la que se refería a Pedro Abelardo como 'Goliath', creando así un vínculo entre el gigante y los estudiantes seguidores de Abelardo.
Otras teorías sostienen que el nombre procede del latín gula («goloso»), por su insaciable apetito o glotonería, o lo hacen derivar del francés antiguo gailliard (“compañero alegre”).
[3] No es extraño, pues, que los concilios condenasen de forma recurrente a los goliardos y su vida disipada.
Muchos de ellos escribieron poesía satírica en latín, donde, expresando su descontento, criticaban a la Iglesia, a la sociedad establecida y al poder, así como composiciones líricas donde elogiaban el vino, la taberna, el juego, las mujeres y el amor.
Las composiciones, casi siempre anónimas, son muy diversas: desde poemas sencillos hasta otros muy elaborados y retóricos.