En microeconomía, las economías de densidad expresan los ahorros resultantes derivados de la proximidad espacial de los oferentes o proveedores.
Típicamente, densidades de población más altas permiten sinergias a la hora de proveer servicios, permitiendo costes unitarios menores.
[1] Si existen grandes economías de densidad, hay un incentivo para que las personas se concentren y aglomeren.
[2] Las economías de densidad no deben ser confundidas con las economías de escala, donde los costes unitarios no están enlazados a propiedades espaciales.
Los ejemplos típicos se encuentran en sistemas de logística tales como la distribución de bienes (p. ej.