Como en muchas otras sociedades coloniales alrededor del mundo, el término criollo era, en esencia, utilizado para referirse a aquellos considerados "nativos", principalmente europeos franceses o españoles nacidos en las colonias.
La palabra créole (criollo) comenzó a utilizarse de modo informal en la primera década del siglo XVIII en La Luisiana.
Aun cuando a los cajunes o acadianos se les considera como una identidad distinta a la de los créoles, existen muchas referencias históricas en las que apellidos acadianos se autodenominaban o se denominaban por otros grupos como creóles, y fuentes procedentes desde mediados del siglo XIX consideran a los cajunes como una “subcategoría” dentro de los créoles de Luisiana, más que un grupo totalmente separado.
James ya que muchos criollos blancos de origen francés o alemán se asentaron en dichos lugares.
Es más, las poblaciones y fuertes franceses no siempre eran suficientes para proteger a la gente de las ofensivas enemigas.
Aparte de los representantes gubernamentales y los soldados, entre los colonos se incluían en su mayor parte hombres jóvenes reclutados en puertos franceses o en París.
[6] Tales acontecimientos inspiraron Manon Lescaut (1731), una novela escrita por el Abate Prévost, la cual fue posteriormente adaptada a una ópera en el siglo XIX.
La revolución haitiana terminó con los esclavos obteniendo la independencia en 1804, estableciendo la segunda república del Hemisferio Occidental y la primera liderada por negros.
Años más tarde, otros inmigrantes europeos, en su mayor parte irlandeses, alemanes e italianos se establecieron.
Al igual que “cajún”, el término “criollo” es un nombre popular utilizado para describir a las culturas sureñas del área de Luisiana.
“Criollo” puede ser definido a grandes rasgos como “nativo de la región”, pero su significado exacto varía según el área geográfica donde se emplea.
[13] Como grupo, los criollos mestizos rápidamente comenzaron a adquirir estudios, habilidades artesanales (sobre todo en Nueva Orleans), negocios y propiedades.
Según Virginia R. Domínguez: Charles Gayarré...y Alcée Fortier... lideraban la honesta aunque desesperada defensa del criollo.
[19] Sybil Kein sugiere que, debido a la lucha de los criollos blancos por la redefinición, fueron particularmente hostiles con la exploración del escritor George Washington Cable sobre la sociedad multirracial en sus historias y novelas.
El novelista costumbrista George Washington Cable colocaba a sus personajes en contiendas sobre la herencia, los enredaba en uniones sexuales con negros y mulatos, y hacía de ellos parecer particularmente a la defensiva sobre su ascendencia caucásica, en el momento en que más vehementemente respondían los criollos blancos, insistiendo en la pureza de la ascendencia blanca como requisito para la identificación como criollo.
Esta utiliza a nivel de ingredientes lo que se conoce como la "Santísima Trinidad": cebollas, apio y pimientos verdes.
Empezando con aderezos aromáticos, los franceses usaban cebollas y apio a modo de un tradicional mirepoix, pero les faltaban zanahorias, así que las sustituyeron con pimientos verdes.
Tras su numerosa llegada, los inmigrantes alemanes dominaron las panaderías de Nueva Orleáns, incluyendo las que elaboraban el pan tradicional francés.
Posteriormente, algunos criollos de Luisiana, como los hermanos Chénier, Andrus Espree (Beau Jocque), Rosie Lédet, entre otros, comenzaron a incorporar un sonido más blues y añadieron un elemento lingüístico nuevo: el inglés.
Las últimas siete canciones en dicho trabajo fueron impresas junto con la melodía y la letra en el idioma criollo de Luisiana.
[32] A mediados del siglo XIX, los francófonos blancos continuaron siendo una comunidad intacta y viva; la instrucción en francés se mantenía en dos de los cuatro distritos escolares.
[38] En la actualidad, es generalmente en zonas rurales donde existe gente que continúa hablando francés o criollo de Luisiana.
En su lugar, los desfiles principales comienzan su itinerario en los distritos centrales y del norte siguiendo una ruta a lo largo de la avenida St.
Existen muchas comunidades criollas dentro de dicha parroquia, como Natchitoches, Cloutierville, Derry, Gorum y Natchez.
Landry hay familias con algunos de los siguientes apellidos: Antee, Anty, Arceneaux, Arnaud, Balthazar, Barré, Bayonne, Beaudoin, Bellow, Bernard, Biagas, Bossier, Boyer, Brossette, Buard, Byone, Carrière, Cassine, Catalon, Chevalier, Christophe, Cloutier, Colson, Colston, Conde, Conant, Coutée, Cyriak, Cyriaque, Damas, DeBòis, DeCuir, Deculus, Delphin, De Sadier, De Soto, Dubreil, Dunn, Dupré, Esprit, Fredieu, Fuselier, Gallien, Goudeau, Gravés, Guillory, Hebert, Honoré, Hughes, LaCaze, LaCour, Lambré, Landry, Laurent, LéBon, Lefìls, Lemelle, LeRoux, Le Vasseur, Llorens, Mathés, Mathis, Métoyer, Mezière, Monette, Moran, Mullone, Pantallion, Papillion, Porche, PrudHomme, Rachal, Ray, Reynaud, Roque, Sarpy, Sers, Severin, Simien, St.
[40] Algunos apellidos criollos comunes de la región: Aguillard, Amant, Bergeron, Bonaventure, Boudreaux, Carmouche, Chenevert, Christophe, Decuir, Domingue, Duperon, Eloi, Elloie, Ellois, Fabre, François, Gaines, Gremillion, Guerin, Jarreau, Joseph, Morel, Olinde, Porche, Pourciau, St.
Los apellidos criollos de esta zona son: Auzenne, Barbin, Beaudoin, Biagas, Bordelon, Boutte, Broussard, Carriere, Chargois, DeBellevue, DeCuir, Deshotels, Dufour, DuCote, Esprit, Fontenot, Fuselier, Gaspard, Gauthier, Goudeau, Gremillion, Guillory, Lamartiniere, Lemelle, Lemoine, LeRoux, Mayeux, Mouton, Moten, Muellon, Normand, Perrie, Rabalais, Ravarre, Saucier, Sylvan y Tyler.
Todavía más tarde en el tiempo, criollos haitianos (de Saint-Domingue), soldados napoleónicos y familias francesas del siglo XIX también se asentaron en esta región.
Apellidos como, Ardoin, Aguillard, Mouton, Bordelon, Brignac, Brunet, Buller (Buhler), Catoire, Chapman, Coreil, Darbonne, DeBaillion, DeVille, DeVilliers, Duos, Dupré, Estillette, Fontenot, Guillory, Gradney, LaFleur, Landreneau, LaTour, LeBas, LeBleu, LeRoux, Milano-Hebert, Molinero, Morein, Moreau, Moten, Mounier, Ortego, Perrodin, Pierotti, Pitre, Rozas, Saucier, Schexnayder, Sebastien, Sittig, Soileau, Vidrine, Vizinat, y muchos más son reminiscencias de los últimos períodos coloniales francés, español y estadounidense en la historia de la región.
Algunos apellidos criollos incluyen: Antoine, Arceneaux, Ardoin, Aubespin, Auzenne, Barnabe, Birotte, Bossier, Breaux, Bushnell, Carrier(e), Caesar (Ceaser), Cezar, Chachere, Chargois, Charlot, Chavis, Chenier, Chevalier, Chretien, Coutee, Craven, Cravins, Darbonne, Darjean, Declouette, Deculus, Delafosse, Dupre, Durousseau, Esprit, Fontenot, Frank, Frilot, Frugé, Fuselier, Gallow, Gobert, Gradney, Gradnigo, Guilbeaux, Guillory, Hollier, Jardoin, Jolivette, Jolivet, LaChapelle, LaFleur, LaStrapes, Lavergne, Lavigne, Lazard, Leblanc, LeBon, Lecompte, Ledet, Lemelle, Lemon(d), LeRoux, Vidrine, Moten, Moton, Mouton, Pain, Papillion, Poullard, Piert, Rene, Rideau, Richard, Rosignon (Rousillion), Simien, Soileau, Sonnier, St.