Estas células están infectadas con el VIH y secretan neurotoxinas de origen tanto viral como del mismo huésped.
Los síntomas motores incluyen una pérdida de motricidad fina que conduce a la torpeza, el mal equilibrio y temblores.
[4] En 1991, la AIDS Task Force de la American Academy of Neurology propuso la denominación complejo cognitivo-motor asociado al VIH-1.
Mientras que la progresión de la disfunción es variable, se considera una complicación grave y, sin tratamiento puede progresar a un desenlace fatal.
Esta rutina requiere de un cuidadoso examen neurológico, las exploraciones cerebrales (TAC o RNM) y una punción lumbar para evaluar el líquido cefalorraquídeo.