Vestido con un manto de terciopelo rojo bordado en oro y un banderín en la mano izquierda.
Durante el Encuentro se le retira el manto negro con el que realiza la primera parte del desfile.
[1] Los cofrades no llevan hábito, sino que procesionan con sus ropas "de domingo".
Portan vara niquelada, rematada con una pequeña imagen del Resucitado y adornada con las primeras flores de la primavera (lilas, claveles, etc).
[1] La mayor parte del recorrido se desarrolla por calles típicas, reminiscencias de aquel pasado medieval: casas bajas y calles empedradas, donde se asentaban la mayoría de los gremios artesanales, hasta llegar a la Plaza Mayor donde El Cristo y la Virgen se encuentran.