Mantuvo conflictos con la Iglesia y sus hermanos menores, que desencadenaron una guerra civil en el país en 1304.
Su débil gobierno logró mantenerse gracias en parte al apoyo de Dinamarca, pero su impopularidad y el asesinato a traición de sus hermanos terminaron por echarle del trono en 1319.
La Iglesia había apoyado a Magnus Ladulás a usurpar el trono en 1275 y como pago, reclamó al gobierno ciertos privilegios, con los que probablemente Birger no estuvo conforme.
Por otro lado, El rey Haakon V de Noruega apoyó al duque Erik Magnusson.
La traición que hizo a sus hermanos causó gran consternación en el país, y Birger se volvió más impopular.