Tras el éxito de la obra, se realizó una gira internacional en América y Europa.
El material que se recogía en terreno era reelaborado, reescrito y reordenado en escena hasta adquirir una estructura dramática.
En el primer caso, intervino Mauricio Pesutic; en el segundo, David Benavente, y en ambos la coautoría fue compartida con Raúl Osorio, quien dirigió los dos procesos.
La pieza muestra a cuatro mujeres de una población marginal que fabrican arpilleras para lograr ingresos que sirvan al sustento de sus familias, cuyos maridos se encuentran cesantes o han partido al extranjero.
La obra matiza las complejas condicionantes con un humor genuino e introduce elementos que aluden al tenso entorno, donde eran frecuentes las intervenciones militares.