Semana Trágica (España)

Los sindicatos convocaron una huelga general y el ejército llevó a cabo una dura represión para dominar los disturbios.

A principios del siglo XX España no se había recuperado del golpe a su influencia en la política internacional, así como la crisis política y económica que supuso la guerra hispano-estadounidense de 1898, con la pérdida de Cuba, Puerto Rico, Islas Filipinas y en menor medida de las Islas Marianas e Islas Carolinas (estos dos últimos archipiélagos fueron vendidos a Alemania en 1899 por considerarse indefendibles).

Socialmente, los obreros españoles comienzan a tomar conciencia sindical y se hace fuerte movimiento obrero en las zonas industriales y especialmente en Barcelona, donde surge el sindicato Solidaridad Obrera, una confederación sindical de socialistas, anarquistas y republicanos que nació como rechazo al acercamiento de Solidaridad Catalana al Partido Conservador de Maura.

Algunos soldados arrojaron al mar los escapularios y medallas que varias aristócratas barcelonesas les habían entregado antes de subir al vapor militar Cataluña, mientras hombres y mujeres gritaban desde los muelles:

Después los obreros se trasladaron al centro de la ciudad donde se produjeron disturbios cuando intentaron detener por la fuerza los tranvías y obligaron a cerrar los comercios y los cafés.

Por la tarde se generalizaron los disturbios, en los que murieron dos personas, cuando los huelguistas intentaron detener completamente la circulación de los tranvías.

A medianoche ardió el primer edificio religioso, el Patronato Obrero de San José, en Pueblo Nuevo, regentado por los hermanos maristas.

[14]​El franciscano Ramón Uso recibió un disparo y falleció al día siguiente.

El punto culminante de la violencia anticlerical se produjo durante la «noche trágica» del martes al miércoles en la que ardieron veintitrés edificios en el centro de la ciudad y ocho conventos en la periferia, y muchos religiosos sufrieron insultos y escarnios, como una monja anciana que fue obligada a desnudarse para cerciorarse de que no ocultaba nada entre los hábitos.

No obstante este día llegan los primeros refuerzos militares, provenientes de Zaragoza y de Valencia, a los que se les hizo creer que iban a reprimir un movimiento “separatista”.

En otras localidades catalanas la completa normalidad no se recuperó hasta el jueves 5 de agosto.

[22]​ En principio los sucesos de lo que sería conocida como la «Semana Trágica» y la dura represión posterior no tuvieron consecuencias políticas.

La propia hija de Ferrer le envió una carta al rey Alfonso XIII pidiendo clemencia para su padre:[23]​ Según Javier Tusell y Genoveva García Queipo de Llano las pruebas presentadas contra Ferrer "eran escasas y deficientes, en especial para considerarlo jefe de los anarquistas españoles".

En París hubo banderas españolas con crespones negros o quemas de símbolos nacionales.

Hubo mítines en Salónica, y en Génova los trabajadores de los muelles se negaron a descargar buques españoles.

[25]​ La protesta internacional por el «caso Ferrer», que apenas había tenido seguimiento en España,[26]​ fue aprovechada por el Partido Liberal para promover una campaña con los republicanos en contra del gobierno al grito de Maura, no.

El escándalo en las Cortes se hizo todavía mayor cuando Maura respaldó a Cierva dándole la mano.

El Diario Universal, propiedad del liberal conde de Romanones, afirmó que el gobierno no podía durar «ni un día más».

Gabriel Maura Gamazo contó muchos años después la conmoción que provocó en su padre su destitución como presidente del gobierno.

Y añadió a continuación: «¿No habéis tenido vosotros en vuestra casa una cuestión Dreyfus?

Antonio Maura , presidente del gobierno durante los sucesos de la Semana Trágica
El gobernador Evaristo Crespo Azorín entra en Barcelona el 6 de agosto de 1909, acompañado del general Santiago.
Barcelona se convirtió en La ciudad quemada durante la Semana Trágica.
Tranvía tirado durante la Semana Trágica.
Manifestación durante la Semana Trágica, en la pancarta se puede leer: « Libertad, justicia » en alusión a los numerosos prisioneros.
Ferrer Guardia, detenido, es conducido por la Guardia Civil a Montjuic.
Protesta en París por la ejecución de Francisco Ferrer Guardia (17 de octubre de 1909).