El antiguo nombre de la localidad era Saint-Denis-Chef-de-Caux, nombre que derivaba de una antigua capilla dedicada a San Dionisio.
Al estar situada al borde de un acantilado, los restos de las viviendas galo-romanas se encuentran seguramente en el fondo del mar.
Durante la Primera Guerra Mundial, Sainte-Adresse fue la capital de Bélgica.
El gobierno belga en el exilio se instaló en esta ciudad en octubre de 1914 y se quedó ahí hasta noviembre de 1918.
Tenía a su disposición una oficina de correos que utilizaba sellos belgas para el franqueo.