Richard de Dover

Mantuvo buenas relaciones tanto con el rey Enrique II de Inglaterra, quien lo contrató para algunas misiones diplomáticas, como con el papa Alejandro III, a nombre del que actuó como juez en ciertas oportunidades.

Richard nació en Normandía y se convirtió en monje en Canterbury[1]​ bajo el arzobispado del también normando Theobald de Bec.

La primera mención que se le conoce lo nombra simplemente como un monje.

En primera instancia, Roger, el abad de Bec, había rechazado el puesto tras resultar electo.

Richard mantuvo una disputa con Roger de Pont L'Evêque, el arzobispo de York, durante toda su gestión como arzobispo por los derechos y potestades que le correspondían a cada uno.

La problemática se solucionó cuando ambas partes llegaron a un acuerdo gracias a la mediación del papado, el cual consistía en que la abadía dependería del Papa, pero la arquidiócesis contaría con autoridad espiritual sobre las iglesias de la isla de Thanet, que anteriormente habían estado subordinadas directamente a la abadía.

[3]​ El historiador Austin Lane Poole calificó a Richard como «débil e ineficaz»,[13]​ mientras que Frank Barlow lo llamó «mediocre irreprensible».

Vitral de la catedral de Canterbury que representa el asesinato de Tomás Becket .