Gabriel Miró

[3]​[4]​[5]​ [cita requerida] Su estilo, muy elaborado, se halla esmaltado de palabras castizas, arcaísmos y sinestesias.

En 1915 publicó El abuelo del rey,[10]​ novela en la que se relata la historia de tres generaciones en un pueblecito levantino, para presentar, no sin ironía, la pugna entre tradición y progreso y la presión del entorno; pero, ante todo, nos encontramos con una meditación sobre el tiempo.

Son, por tanto, obras más atentas a la expresión de sentimientos y sensaciones que a contar sucesos, en las que predominan: La temporalidad constituye el tema esencial de la obra del autor alicantino, quien incorpora el pasado a un presente continuado, por medio de las sensaciones, la evocación y el recuerdo.

También lo sensorial es en la literatura mironiana una forma de creación y conocimiento, de ahí: Estas características y temas han sido usadas tradicionalmente para argumentar que Miró fue un estilista, lírico o poeta en prosa.

Además, Miró entronca con el Modernism de autores europeos como Virginia Woolf, James Joyce y Marcel Proust.

De acuerdo con los parámetros de esta tendencia literaria, los aspectos líricos y estilísticos no son meramente decorativos ni poéticos per se, sino que se incorporan a la novela con funciones narrativas.

Recogen las dos primeras novelas y diversos textos que no figuran en la edición de Biblioteca Nueva.

Busto en Alicante
Amores de Antón Hernando , publicada en la serie Los Contemporáneos (n.º 48, 26 de noviembre de 1909), ilustración de Romero Calvet .
El hijo santo , n.º 24 de Los Contemporáneos (11 de junio de 1909).