Se considera inventor de la misma al alemán Joseph Gaertner, un médico y botánico que vivió a lo largo del siglo XVIII y que dedicó su vida al estudio de la historia natural.
Entre otras cosas, la carpología puede discernir entre semillas autóctonas de una zona y las que han sido domesticadas para el cultivo humano.
Francia, Reino Unido, Holanda, Bélgica o Alemania son los estados europeos con mayor recorrido de esta disciplina.
La conservación de las semillas se da básicamente por tres procesos: vacío, carbonización y mineralización.
Este proceso elimina toda presencia de oxígeno en el medio donde se halla el material, y la conservación es excepcional.