El líder de la UNITA, Jonas Savimbi calificó la situacin como la "crisis más profunda" desde su creación.
Savimbi había sido financiado por la CIA y el gobierno del apartheid de la antigua Sudáfrica.
Savimbi, que no estaba dispuesto a firmar personalmente el acuerdo, envió al antiguo secretario de la UNITA, el general Eugenio Manuvakola a firmar en su lugar y como respuesta el Presidente José Eduardo dos Santos envió a su canciller Venâncio de Moura representando al MPLA.
El acuerdo le dio a la UNITA cargos políticos y un cuartel general.
Las violaciones de las disposiciones del protocolo serían discutidas y revisadas por la comisión.
[3] La UNAVEM III y MONUA gastaron $10.500 millones para supervisar la aplicación del protocolo.
La ONU no hizo cumplir en gran manera la disposición que prohibía a la UNITA la compra de armas extranjeras y las dos partes continuaron aumentando su arsenal.
Savimbi y Dos Santos se reunieron cuatro veces después del abatimiento del helicóptero: en Lusaka el 6 de mayo, en Gabón en agosto, en Bruselas, Bélgica en septiembre, y en marzo de 1996 en Libreville, Gabón.