Bernardo Jiménez o Bernardo Ximénez fue un religioso aragonés medieval, que entre 1138 y 1152 ocupó el cargo de obispo de Zaragoza.
Así organizó los cabildos de la Seo y el Pilar, estableciendo canonjías, repartiendo entre estas los ingresos de las iglesias de la diócesis e introduciendo la regla de San Agustín.
[1] También recuperó las Santas Masas y la Iglesia de San Gil de Zaragoza del más antiguo obispado oscense.
[2] Zanjada la sucesión de Alfonso I el Batallador con la unión dinástica entre Aragón y el condado de Barcelona, Bernardo mantuvo buenas relaciones con Ramón Berenguer IV, que en 1149 donó a la mitra zaragozana Albalate.
[1] La localidad pasaría a estar vinculada a la diócesis durante siglos, algo que el actual topónimo de Albalate del Arzobispo refleja.