Sin embargo, en la posterior batalla de Salamina, la armada aliada griega obtuvo una inesperada victoria e impidió la conquista del Peloponeso.
Sin embargo, en la batalla de Maratón los atenienses lograron una sonada victoria que obligó a la retirada del ejército aqueménida hacia Asia.
[15] En el 481 a. C. Jerjes envió embajadores por toda Grecia exigiendo «la tierra y el agua» como gesto de sumisión, pero dejando de lado deliberadamente a Atenas y a Esparta, pues ambas polis estaban en guerra abierta contra Persia.
En una batalla legendaria, una reducida fuerza griega detuvo en las Termópilas el avance del numerosísimo ejército persa durante tres días, hasta que fueron traicionados y los medos los rodearon por un paso de montaña.
[24] Jerjes deseaba aplastar definitivamente a los aliados para tomar posesión de toda Grecia en esa campaña; por el contrario los helenos buscaban una victoria decisiva sobre la armada persa que garantizara la seguridad del Peloponeso.
Según Heródoto, lo hizo porque temía que los griegos navegaran al Helesponto y destruyeran los pontones, atrapando así a su ejército en Europa.
[30] Los atenienses se aseguraron de que una delegación espartana estuviera también presente para escuchar la oferta, y la rechazaron.
[34] Tras ello, se retiró hacia Tebas con la esperanza de atraer al ejército griego a un terreno favorable para la caballería persa.
[34] El general medo creó también un campamento fortificado en la orilla norte del río Asopo en Beocia, donde esperó a los helenos.
[35] Los atenienses enviaron 8000 hoplitas liderados por Arístides junto con 600 exiliados de Platea para unirse al ejército aliado.
[37] Bajo la dirección de su comandante general, Pausanias, los griegos tomaron posiciones frente a las líneas persas, pero en un terreno más elevado.
[37] Plutarco afirma que se descubrió una conspiración entre algunos prominentes atenienses, quienes estaban planeando traicionar la causa aliada.
[38][39] La moral griega se vio espoleada por esta pequeña victoria y avanzaron más cerca del campamento persa sin abandonar su posición elevada.
[44] Para prevenir que la caballería meda atacara la retaguardia, la retirada se llevó a cabo esa noche.
Sin embargo, en otras ocasiones este número ha sido considerado exagerado, sobre todo atendiendo al ratio de siete ilotas por hómoioi espartano.
[40][44] Este estilo de liderazgo coincide con la manera en que se desarrollaron los hechos durante la propia batalla, pues en los momentos previos al combate contra los persas Pausanias fue incapaz de ordenar a los atenienses que se unieran a sus efectivos y los griegos libraron la batalla completamente separados.
[37] Las razones para este tiempo muerto eran principalmente tácticas y se dieron por las similares situaciones planteadas: los hoplitas griegos no querían correr el riesgo de ser flanqueados por la caballería persa, mientras que la infantería ligera de los medos no albergaba muchas esperanzas en el ataque a las posiciones bien defendidas del enemigo.
[66] Independientemente de los motivos exactos, la situación estratégica inicial permitió a ambos bandos posponer el combate, pues había suministros suficientes para todos.
[37] Por el contrario, y sin planteárselo, los griegos atrajeron a los persas para atacarlos en un terreno más elevado, donde su desventaja numérica se vio compensada con una clara ventaja táctica.
[73] En este punto, con los hombres bajo una lluvia de flechas, los tegeanos echaron a correr hacia las formaciones persas.
[74] Mardonio estuvo presente en el combate, montado en su caballo blanco y rodeado por una guardia de 1000 hombres.
[77] Con Mardonio muerto, los medos comenzaron a huir, aunque su guardia personal continuó combatiendo hasta que fue aniquilada.
[78] En el otro extremo del campo de batalla los atenienses habían vencido a los tebanos en una dura lucha.
[79] Los tebanos se retiraron de la batalla en una dirección distinta a los persas, con lo que escaparon con menores pérdidas.
[80] Los aliados griegos, reforzados por los contingentes que no habían intervenido en la batalla, irrumpieron en el campamento persa.
[72][81] La empalizada del asentamiento fue bien defendida por los medos en un principio, pero los griegos acabaron por abrirse paso y masacraron a los persas allí refugiados.
[85] Los asiáticos, con barcos en muy mal estado, decidieron no correr el riesgo de combatir y encallaron sus naves en una playa a los pies del monte Mícala en Jonia.
Tras un largo asedio la ciudad cayó, marcando así una nueva fase en los conflictos greco-persas, la del contraataque heleno.
Aunque impidieron que el imperio aqueménida conquistara Europa, los griegos pagaron un alto precio en vidas.
[100] Fue a partir del siglo XIX cuando su reputación fue plenamente restablecida por diversos hallazgos arqueológicos que confirmaron repetidamente la veracidad de sus datos.