El duque de Spoleto Trasamundo II, con quien el papa Gregorio III había formado una alianza contra Liutprando, no cumplió su promesa de ayudar a los romanos a recuperar las ciudades tomadas por los lombardos.
[8] En 741 consiguió una tregua con Liutprando que duraría 20 años recuperando gran parte del territorio en el ducado de Roma.
Los enviados del papa también llevaron una carta dirigida al emperador Constantino V (quien había sucedido recientemente a su padre León III) en la que el pontífice lo exhortaba a dejar las políticas iconoclastas del Imperio y a restaurar la doctrina y la práctica de la Iglesia respecto al culto de las imágenes.
Los enviados llegaron a obtener del emperador una donación a la Iglesia de Roma, que eran las poblaciones de Nimfa y Norbia, en Italia, cuyos territorios se extendían hasta el mar.
[5] Sin embargo, las relaciones con Constantino V fueron en general distantes, lo que contribuyó al alejamiento del papado con respecto a Oriente.
Zacarías no dudó en socorrer a los monjes expulsados de Constantinopla por los iconoclastas.
[12] Gracias en parte a las críticas de Zacarías, el obispo Milone fue depuesto en 744 por un concilio celebrado en Soissons.
[13] En 745 Zacarías convocó un sínodo en Roma para desalentar una tendencia hacia la adoración de los ángeles.
Esto significó que cuando Rachis regresara a Pavía (la capital lombarda) fuera depuesto por sus oponentes, que eligieron rey a Astolfo, encargado de restaurar las campañas de conquista del reino lombardo.
[11] Nos ha llegado una biografía suya, la Vida del Papa Zacarías, escrita por Anastasio el bibliotecario.
Es venerado como santo por la Iglesia católica y su fiesta se celebra el 15 de marzo.