El término inglés she-tragedy, que puede traducirse como tragedia femenina, se refiere a una serie de obras que estaban de moda a finales del siglo XVII y principios del XVIII.
En las décadas de los años 1670 y 1680, tuvo lugar un cambio gradual de la tragedia heroica a la patética, en la que el tema central era el amor y los asuntos domésticos, aun cuando los principales personajes fueran figuras públicas.
El nuevo foco sobre las mujeres en la tragedia puede asociarse con una creciente desilusión política con la vieja ideología aristocrática y sus ideales masculinos tradicionales (véase Staves).
Otra posible explicación para el gran interés que despertó la tragedia femenina es la popularidad de María II, quien a menudo gobernó sola durante los años 1690 mientras su marido Guillermo III estaba en el Continente, y la publicación del periódico El espectador (1711), dirigido también a las mujeres.
Elizabeth Howe ha señalado que la explicación más importante en el cambio de gustos es la emergencia de actrices trágicas cuya popularidad hacía inevitable que los dramaturgos crearan papeles principales para ellas.