Romanización del árabe

Existen diferentes sistemas normalizados, a menudo hacen uso de signos diacríticos y caracteres no habituales latinos para intentar aproximarse al árabe, aunque son habituales los sistemas que usan un alfabeto estándar latino para dirigirse con facilidad a un público más amplio y no especializado como los utilizados en los medios de comunicación.

[3]​ La diversidad de sistemas y métodos se debe a los problemas inherentes al romanizar el árabe, ya que este no es una lengua uniforme.

[5]​ Esto hace que el árabe, en sus diferentes versiones, varíen en acentos, vocabulario, reglas gramaticales y además por su extensión, tengan influencias de otros idiomas.

[6]​ Esta característica del árabe, la dualidad lingüística, se le denomina diglosia o multiglosia.

Además, es frecuente encontrarse una palabra escrita en árabe -que se lee de una manera determinada- tiene diferentes pronunciaciones en el lenguaje hablado dependiendo del contexto.

Por ejemplo, del idioma francés al español no se puede transliterar porque ambos comparten el mismo alfabeto.

Sin embargo, este alfabeto, habitual también en diccionarios, está pensado con fines didácticos o especializados debido a la complejidad de los signos que utiliza y no para un público general.

Así es normal encontrarse con que el mismo nombre en árabe en prensa, televisión o en mapas y libros, con diferentes grafías.

Como propuesta para los medios de comunicación hispanohablantes, y para evitar este problema, se publicó el libro Manual del español urgente por la fundación Fundéu.

Sin embargo, no es el más utilizado para la prensa y medios de comunicación porque su sistema fonológico es muy especializado.

Cada letra árabe tiene una equivalencia gráfica con el alfabeto latino, utilizando signos diacríticos no habituales en el español.

[10]​ Se estima que fue compuesto en el siglo XI el diccionario de latín y árabe llamado Glossarium Latino-Arabicum, un códice conservado en la Universidad de Leiden y recuperado a principios del siglo XX por el profesor Christian Friedrich Seybold.

[21]​ En 1505 se imprime en Granada la obra Arte para ligeramente saber la lengua arábiga del religioso Pedro de Alcalá.

[25]​ En dicha obra, según traslada Leopoldo Eguílaz, el autor se lamenta de la anarquía en la lectura y transcripción de los nombres arábigos al castellano, donde en la misma obra y capítulo a veces usaban diferentes pronunciaciones.

[27]​ Estas romanizaciones, adoptadas para los angloparlantes principalmente desde mediados del siglo XX, no sirven correctamente para adaptar el árabe al español, Frase romanizada en diferentes sistemas del árabe estándar moderno: (normalmente se omiten)

El Corán es el libro sagrado de los musulmanes y está en árabe. La palabra القرآن , se puede traducir como la recitación . Su transliteración es AFI: /al-qur ʕ ān/ , y se transcribe como Corán, y con menor frecuencia como Qurán , Korán [ 1 ] ​ y con el arabismo Alcorán . [ 2 ]
Fray Pedro de Alcalá entregando un ejemplar de su obra al arzobispo de Granada, fray Hernando de Talavera . Grabado xilográfico al verso de la portada del Vocabulista aravigo en letra castellana , Granada, 1505 ( Biblioteca Nacional de España , R/2158).