Desde este punto de vista parece más apropiado reservar el término monetaristas para aquellos autores cuyo trabajo o influencia se centra en aspectos monetarios.
[11] La situación que dio relevancia a la sugerencia de Mill fue que, a fines del siglo XIX y principios del XX el antiguo sistema monetario (basado en monedas de metales preciosos, principalmente oro) estaba cayendo en desuso.
P. H. Wicksteed (un economista marginalista) escribiendo en 1910, describe así la situación: En consecuencia el papel moneda comenzó a adquirir cada vez más importancia.
Al mismo tiempo, la situación, que ha sido llamada caótica[16] creada por la emisión libre de billetes de bancos privados estaba siendo reemplazada con billetes emitidos y respaldados por el Estado a través del Banco Central.
Primero, la población en general aceptó los billetes sin demandar su transformación inmediata en metales preciosos.
Segundo, la expansión monetaria -especialmente la del crédito- sin respaldo real en metálico no dio lugar a una inflación desenfrenada, como se temía.
Las sugerencias que nos interesan de Knut Wicksell se encuentran principalmente en su "Geldzins und Güterpreise" (1889)[19]).
Si la tasa de interés a la que el banco (o bancos) conceden préstamos no es la natural, habrá ya sea exceso o escasez de circulante y los precios no estarán en equilibrio.
Si los bancos prestan a una tasa inferior, el ahorro caerá, habrá exceso de demanda y los precios aumentaran.
Esto implica que los individuos (incluyendo empresas, etc.) pueden considerar conveniente mantener cierta cantidad de dinero como reserva (monetaria) líquida.
(Keynes y Hawtrey eran amigos, a pesar de lo cual no compartían propuestas[39]).
Su propuesta en relación con los ciclos puede ser resumida así: Los actores principales en el ciclo económico son los mayoristas u otros intermediarios que basan sus actividades en el crédito bancario y por tanto son muy sensitivos a las tasas de interés.
Al darse cuenta de sus inventarios decaen, esos mayoristas volverán a exigir que las empresas aumenten la producción y pedir prestado el dinero para hacerlo.
Eventualmente los bancos reducirán el nivel de sus préstamos –al ver que sus reservas líquidas se aproximan al límite–.
La solución que Hawtrey propuso llegó a ser conocida como Política monetaria activa o discrecional.
Al igual que Wicksell, Fisher se basa y trata de defender la teoría cuantitativa (pero abandona implícitamente la dicotomía).
[46] Sin embargo, para entenderla es necesario tener una visión más general de su posición.
Las propuestas de Abba Lerner, que se remontan a 1943[53] y dieron origen a la llamada Finanza funcional, son demasiado complejas como presentar aquí algo más que un resumen general y simplista.
La posición de Lerner puede ser vista como prefigurando o introduciendo las concepciones monetarias modernas.
[55] Una exposición sucinta de esa propuestas podría ser: Nótese que algunos de esos mecanismos son más apropiados para promover expansión, otros para reducirla (cuando, por ejemplo, la economía se "sobrecalienta" o, en otras palabra, se expande demasiado rápidamente).
Algunos han interpretado lo anterior como sugiriendo que el Estado puede imprimir ilimitadamente.
[66] Las sugerencias de Lerner también han tenido gran influencia en lo que se llama Teoría Monetaria Moderna[67] (posición que se desarrolló a partir del trabajo de Lerner y el Chartalismo[68]), ambas aproximaciones teniendo asunciones similares o complementarias.
[69] El aporte de Milton Friedman es demasiado vasto como para ofrecer algo más que una puntualización simplista.
Eso haría que las tan necesarias reformas económicas y financieras fueran mucho más fácil de conseguir.".
Famosamente Friedman ejemplificó lo anterior en su monumental A monetary history of the United States, 1867-1960.
UU. habrían impuesto en 1930 siguiendo un periodo relativamente prolongado de políticas monetarias expansionistas.
[77] Eso dio origen a la percepción que la crisis se podría haber evitado si el banco central de EE.
UU. —la Reserva Federal— hubiera expandido la cantidad de circulante, dado que el dinero funciona como un multiplicador monetario[78] Friedman argumentó, por ejemplo en una entrevista con Peter Jaworski, que «aunque la Reserva Federal no provocó la crisis de 1929, sí la empeoró al reducir la oferta monetaria en un tiempo en el cual se necesitaba más liquidez» (lo que ha llegado a ser la base teórica más general para "el estímulo monetario" tal como se ha implementado[79]).
[81] Consecuentemente, Friedman propone el abandono de las políticas monetarias y su reemplazo con la regla monetaria: El estado debe aumentar la cantidad de circulante a una tasa anual regular y estable, que Friedman propone es entre 3 % y 5 %[82] (pero que generalmente se interpreta como correspondiendo a la tasa de crecimiento económico) (nótese que para Friedman lo fundamental es que esa tasa sea estable y predecible por el público - ver op.
Esto es importante porque Thomas Sargent y Neil Wallace habían argumentado que las expectativas racionales hacen la política macroeconómica inútil para lograr estabilidad económica.