Guérin es un precursor de los "poemas en prosa", que tienen su propio ritmo y resonancia, lo que supone una vuelta a la armonía griega, un retorno pagano en el modo de ver la naturaleza.
Recibió una educación imbuida de unos fuertes valores religiosos, llevada a cabo sobre todo por su hermana Eugénie, que le siguió, tras la muerte de su madre, con abnegación y amor fraternal.
[2] También se reencontró con su gran amigo Barbey d'Aurevilly, que ejerció cierta influencia en su formación literaria.
[3][4] En 1837 quemó sus obras en la hoguera, de las que sólo se conserva el Cahier Vert original.
[1] La obra obtuvo un gran éxito y reconocimiento, gracias a la atmósfera mitológica clásica y la invocación a la naturaleza, que el centauro transfigura en un ritmo interior, rayano en un panteísmo onírico pero con conexiones con la realidad.