A este género solía llamárselo Majungatholus, nombre que ahora se considera sinónimo de Majungasaurus.
Al igual que otros abelisáuridos, Majungasaurus era un depredador bípedo provisto de un hocico corto.
Aunque los brazos no disponen de mucha evidencia, se reconoce que estos eran muy pequeños, mientras las patas eran largas y robustas.
Tras ser conocido por numerosos cráneos y esqueletos bien preservados, Majungasaurus ha llegado a ser uno de los dinosaurios terópodos más estudiados del Hemisferio Sur.
Majungasaurus era el típico terópodo mediano que alcanzaba entre 6 y 7 metros de longitud, incluyendo su cola.
Tendones osificados unidos a las costillas cervicales, dándoles un aspecto bifurcado, según lo visto en Carnotaurus.
[9] Como otros abelisáuridos, los miembros inferiores eran gruesos y cortos comparados a la longitud de cuerpo.
Los dientes coincidían con los descritos por Depéret, pero el hueso fuertemente curvado, era diferente a los de Megalosaurus y Dryptosaurus.
[15] Las siete expediciones siguientes encontraron cerca de diez mil fósiles, muchos pertenecientes a especies nuevas para la ciencia.
En el techo del cráneo se encontraba un domo idéntico al descrito por Sues y Taquet para su Majungatholus atopus.
[17] En este volumen, el dentario descrito por Lavocat es revaluado y considerado diagnóstico para la especie.
[1] Aunque la monografía es muy completa, los editores apuntan que solo se describió el material hallado entre 1993 y 2001.
[18][19] Majungasaurus es clasificado como miembro del clado de Theropoda Abelisauridae, que es considerado una familia en taxonomía linneana.
Junto con la familia Noasauridae, los abelisáuridos son incluidos en la superfamilia Abelisauroidea, que a su vez es una subdivisión del infraorden Ceratosauria.
Estas estructuras se han considerado generalmente como destinadas a la competición intraespecífica, aunque su función exacta dentro de ese contexto sea desconocida.
La cavidad hueca dentro del cuerno frontal de Majungasaurus habría debilitado la estructura y había imposibilitado probablemente su uso en combate físico directo, aunque el cuerno pudo haber servido para el propósito de exhibirse.
[25] Los abelisáuridos, especialmente Majungasaurus, pueden en cambio haber adaptado una estrategia de alimentación más parecida a la de los modernos felinos, con un corto y ancho hocico, con el que muerden una sola vez hasta someter a la presa.
Esto es particularmente cierto en Majungasaurus, donde los huesos nasales fueron fusionados y engrosados para aumentar la fortaleza del cráneo.
Esto pudo haber sido una adaptación para prevenir la fractura de la mandíbula inferior al sostener una presa durante la lucha.
Esta estructura pudo haber servido evitar rebanar en lugar de sostener con los dientes al morder.
[2] Majungasaurus fue el mayor depredador de su ambiente, donde los únicos grandes herbívoros eran saurópodos como Rapetosaurus.
Los expertos han sugerido que Majungasaurus, y quizás otros abelisáuridos, se hayan especializado en la caza de saurópodos.
Debido a esto Majungasaurus no debió moverse tan rápido como otros terópodos de tamaño similar, pero esto no presentaba ningún problema ya que los saurópodos eran más lentos que él.
[26] Sin embargo, algunos investigadores han observado que los modernos dragones de Komodo (Varanus komodoensis) se matan entre sí al competir por el acceso a los cuerpos ya muertos.
Esto sugiere que Majungasaurus y otros abelisáuridos como Indosaurus, que también tendrían un pequeño flóculo, no dependían de los movimientos principales rápidos de la cabeza para ver y para capturar su presa.
No se encontró ninguna herida en elementos del cráneo, en contraste con los tiranosáuridos donde son comunes las mordeduras faciales a veces espantosas.
Sin embargo, las tres vértebras siguientes estaban fusionadas totalmente en muchos diversos puntos, formando una masa de hueso sólido.
Este es el primer ejemplo del truncamiento de la cola conocido en un dinosaurio terópodo no aviano.
[30] Majungasaurus es conocido por muchos especímenes bien conservados de diferentes edades, está bien estudiado en cuanto a su crecimiento y desarrollo.
Estaba viajando hacia el norte pero todavía se encontraba entre 10 a 15 grados más al sur de lo que está hoy.