Luis XIII de Francia

En 1610, cuando muere asesinado Enrique IV, Luis XIII accede al trono con tan solo nueve años.

La mayoría de edad del rey es proclamada en 1614, pero María declara que Luis es demasiado débil de cuerpo y alma para asumir los deberes de su cargo, lo aparta del consejo y deja que gobiernen sus favoritos Concino Concini y Leonora Dori, quienes acaparan los cargos más altos e importantes del reino.

Traumatizado por la muerte brutal de su padre, el pequeño rey no tuvo una infancia muy alegre.

A medida que Luis crece, se convierte en una persona taciturna y desconfiada.

En realidad, Luis XIII reemplaza a Concini por su propio favorito, el duque de Luynes.

Desde entonces Luis XIII quiso poner fin a los privilegios políticos de los cuales se beneficiaban los protestantes desde las guerras religiosas.

Su fallecimiento dejó un gran vacío de poder; que el rey otorgó la gestión estatal a una gerontocracia, a falta de nuevo favorito enérgico, que administró el país con escasa habilidad durante los dos años siguientes.

La mayor parte de historiadores resaltan la cercanía de las relaciones entre Luis XIII y el cardenal Richelieu, que escribió: «Je soumets cette pensée comme toutes les autres à votre majesté» («Someto este pensamiento como todos los otros a su majestad»), para decir al rey que no intentaría gobernar jamás en su lugar.

Frecuentemente se ha dicho que Richelieu había combatido a los protestantes en el interior, de una forma planificada.

Incluso el sitio de La Rochelle no se inició hasta que Rohan comenzó las hostilidades.

Consciente de los dilemas que agitaban al rey, Pierre Corneille le dedica varias réplicas del Cid.

El año 1635 marca un verdadero cambio: Francia declara la guerra abierta a España.

Cataluña, la cual se encontraba en revueltas contra el resto de España, es anexionada temporalmente a Francia (1640-1652), así como Saboya y Piamonte.

Perpiñán y el condado del Rosellón fueron definitivamente anexionados a Francia, en la Paz de los Pirineos, reinando ya su hijo Luis XIV.

Su relación con Richelieu fue complicada, y sin duda evolucionó con el tiempo hacia una afección verdadera.

Con una salud mediocre y sacudida por fuertes enfermedades, el rey estuvo a punto de morir en varias ocasiones.

El hecho de que el rey hubiera podido morir súbitamente sin dejar heredero, hizo crecer una gran esperanza en los pretendientes al trono, entre los que se encontraban su hermano, sus medios hermanos y sus sobrinos.

En la misma época, el rey está en una posición difícil a nivel internacional ya que se encuentra en conflicto con dos soberanos Habsburgo: Fernando III del Sacro Imperio y Felipe IV de España.

Según el biógrafo A. Lloyd Mooty, "sus intestinos estaban inflamados y ulcerados, haciendo virtualmente imposible la digestión.

Además, una tuberculosis le había afectado a los pulmones y le hacía toser con frecuencia", sin mencionar su debilitamiento psicológico por todos los problemas que había afrontado; más tarde se sugiere la enfermedad de Crohn.

También podrían añadirse los remedios de sus médicos, tanto enemas como sangrías, que le practicaron hasta su muerte.

Su cuerpo fue llevado hasta la Basílica de Saint-Denis, sin ninguna ceremonia según los deseos del rey, que no quería agobiar a su pueblo con un gasto excesivo e inútil.

Retrato de Luis XIII en 1611 por Frans Pourbus el Joven , ( Palacio Pitti ).
Escudo de plata con la efigie de Luis XIII.
Estatua de Luis XIII en la plaza de los Vosgos , en el barrio de Le Marais de París.
Las campañas de Luis contra los hugonotes (1621-1622).
Luis XIII y el cardenal Richelieu victoriosos en el asedio de La Rochelle .
Luis XIII por Philippe de Champaigne .
Luis XIII, su esposa Ana de Austria y el pequeño Delfín Luis haciendo ofrendas durante la natividad de 1639.