La inflorescencia es terminal, raramente axilar, y dependiendo de la especie, en corimbo, cima o panícula.
Necesitan mucha luz, incluso toleran sol directo, aunque la excesiva insolación puede quemar las hojas.
Los riegos, más frecuentes durante la estación calurosa, deben evitar el encharcamiento del suelo.
Pueden padecer enfermedades bacterianas (como las agallas), fúngicas (como la botrytis), además de virales y viroides.
En la medicina tradicional, las especies de Kalanchoe se han utilizado para tratar reumatismos e inflamaciones por vía externa.