Cinco localidades de Estados Unidos se habían presentado por separado: Chicago, Detroit, Filadelfia, Los Ángeles y Mineápolis.
[6] En Oriente Próximo se había recrudecido el conflicto árabe-israelí después de que Israel proclamara su independencia, rechazada por los estados vecinos.
En cuanto a Europa, Alemania seguía dividida en zonas de ocupación y en principio se optó por reconocerla como un solo estado.
El Comité Olímpico Internacional ya había reconocido a varios comités nacionales como el de Alemania y Japón, ausentes en Londres 1948.
En los Juegos Olímpicos de Helsinki se celebraron 149 eventos en 17 deportes, sin nuevas incorporaciones respecto a la anterior edición.
Se incluyó en gimnasia la categoría femenina de eventos individuales (concurso general, suelo, potro, equilibrio, asimétricas y aparatos).
Cuando el Comité Olímpico Internacional dio su visto bueno, se aprobó un plan para alojar a más de 7500 participantes, la mayoría concentradas en Olympiakylä.
Por esta razón, el Comité Organizador habilitó una segunda residencia para atletas en Otaniemi, situada en la localidad cercana de Espoo.
Esto se tradujo en una dura competencia con Estados Unidos, tanto atlética como política, que no terminó hasta la disolución de la URSS en 1991.
Los germanos no participaban desde Berlín 1936 y aunque su país seguía dividida en territorios de ocupación, se envió un equipo unificado.
De ese combinado quedó fuera la zona bajo control soviético, que se negó a enviar deportistas.
La gala comenzó a las 13:00 y estuvo encabezada por el líder del Comité Olímpico Internacional, el sueco Sigfrid Edström, en los que serían sus últimos Juegos ostentando ese cargo.
Asistieron el presidente del Comité Organizador, Erik von Frenckell, y el primer ministro de Finlandia, Juho Kusti Paasikivi.
Después marchó el resto siguiendo el alfabeto finés, desde Antillas Neerlandesas hasta Estados Unidos, y la delegación de Finlandia cerró como anfitrión.
Apodado la «Locomotora Humana», se caracterizó por la fuerza física de sus piernas y por su aguante en carrera, con el que marcaba el ritmo a sus rivales.
[14] Entre los atletas de habla hispana, el único que se hizo con una medalla fue el argentino Reinaldo Gorno, plata en maratón.
Aunque el número era muy reducido, la jinete danesa Lis Hartel, aquejada de polio, se llevó la plata en doma individual.
La sorpresa llegó en el florete femenino, donde la italiana Irene Camber ganó contra todo pronóstico a la reina de esta especialidad, la húngara Ilona Elek.
El cuadro magiar contó con la mejor generación de su historia: Ferenc Puskás, Zoltán Czibor, Sándor Kocsis, József Bozsik y Nándor Hidegkuti entre otros.
Por detrás quedaron los Países Bajos (plata) y Reino Unido (bronce), que derrotó en la final por el tercer puesto a Pakistán.
En su debut en unos Juegos Olímpicos, la Unión Soviética lideró el medallero con 10 metales (5 oros), seguidos de Suecia e Irán, quienes habían sido los dominadores tradicionales hasta ese año.
Aunque el sueco Lars Hall fue campeón en solitario, los buenos puestos de los magiares Gábor Benedek (plata) e István Szondy (bronce) dieron el oro a Hungría en la clasificación por equipos.
Por primera vez, la Unión Internacional de Tiro había diseñado un programa estable con 7 pruebas, en el que regresaban disciplinas como la pistola rápida.
La debutante Unión Soviética ganó un total de 4 preseas, pero no lideró el medallero porque Noruega se hizo con dos oros gracias a Erling Kongshaug (rifle en tres posiciones) y John Larsen (tiro al ciervo).
Hungría y Yugoslavia llegaron al último partido empatadas, pero los magiares se llevaron el oro gracias a una mayor diferencia de goles.
El pesäpallo es una variante finlandesa del béisbol donde la mayor diferencia está en que la bola se lanza al aire en dirección horizontal.
En cuanto al balonmano, solo fue prueba oficial en los Juegos Olímpicos de Berlín 1936 y después se retiró del programa.
Sin embargo, hubo atletas que ya se habían marchado a sus países y algunas delegaciones no contaban con ninguno.
Una banda musical tocó el tema «Canción de los Atenienses», con arreglos del compositor finés Jean Sibelius, y el himno finlandés dio cierre a la ceremonia.
[1] En equitación, por primera vez una mujer consiguió una medalla; la danesa Lis Hartel, aquejada de polio, ganó la plata en doma individual.