En el reinado de los Reyes Católicos se instalaron muchos mercaderes extranjeros en Sevilla, sobre todo genoveses.
Según el catedrático José Luis Escacena Carrasco, los fenicios llamaron a la ciudad Spal o Hispal.
Este gobernador se dedicó a imponer contribuciones por su cuenta, para su lucro personal, y realizó otras crueldades.
Ante la preocupación de que, viéndose perdidos, incendiasen la ciudad y destruyesen las murallas, César no los hostigó.
En esta zona se encontraban el foro de la época imperial romana, que comprendía templos, termas edificaciones públicas y mercados.
[32] Entre los años 170 y 172, tribus del norte de África invadieron la península pero fueron repelidos fácilmente por Aufidio Victorino.
Otra de ellas se rompió cuando estaba siendo traslada al Alcázar y hoy está enterrada en la calle Mateos Gago.
[43] Gunderico falleció en la ciudad en el año 428 y fue sucedido por su hermano Genserico, que se trasladó con sus tropas al norte de África.
[46] Tras la derrota ante los francos (507), el reino visigodo abandonó su antigua capital (Tolosa, al norte de los Pirineos).
Una noche del año 549, en una cena en palacio con ellos, los comensales apagaron las velas y lo mataron, para que, en la oscuridad, no se supiera quien le había asesinado.
[47] Los visigodos, en una sucesión de campañas entre el año 607 y 625, consiguieron reconquistar los territorios hispanos tomados por los bizantinos.
Allí, por influencia de su mujer y del arzobispo católico san Leandro, se convirtió al catolicismo.
Al ver el poco resultado que dio esta medida, la tomó contra los obispos católicos, deportando a muchos de sus sedes.
[53] Hermenegildo esperó la ayuda de una flota bizantina, pero para evitarlo Leovigildo desvió el curso del río Guadalquivir.
Fue llevado preso a una fortaleza de Sevilla situada en la Puerta de Córdoba, donde los clérigos arrianos intentaron que abjurase del catolicismo y donde su padre le prometió olvidar lo sucedido y hacerle heredero del trono si se hacía arriano, pero él se negó.
Mientras llegaba el dinero, se quedaron esperando en la isla Menor o Qabtîl (una de las islas del río).
Los resultados fueron catastróficos para los invasores, que sufrieron mil bajas; cuatrocientos fueron hechos prisioneros y ejecutados, unas treinta naves fueron destruidas, siendo los rehenes liberados.
Al-Mu‘taḍid se vio obligado a comprar la paz al castellano mediante el pago de un tributo anual.
Al-Mutámid decidió dejar de pagar las parias a Alfonso VI y pedir ayuda al soberano almorávide Yúsuf ibn Tašufín.
[87] Posteriormente, Sevilla pasó a rendir obediencia al emir hafsí Abu Zakariyya Yahya I, que se encontraba en Túnez.
[88] En 1245 o 1246 Ibn al-Yadd expulsó al gobernador hafsí, Abú Fares, y quedó como principal de Sevilla, firmando una tregua con Fernando III.
Durante el siglo XV Sevilla experimentó un gran crecimiento, doblando su población y alcanzando un tamaño similar al de Florencia.
[99] En 1483 fueron expulsados los pocos judíos que quedaban en la ciudad, nueve años antes del Decreto de Expulsión general.
[117] En cuanto al caserío, se trató de corregir el trazado irregular del callejero mediante la intervención pública en las nuevas construcciones.
Desde 1825 durante el mandato de José Manuel Arjona con la colaboración del arquitecto mayor Melchor Cano, se hace patente la política urbanística en la ciudad.
En los años que reinó Isabel II, la clase burguesa inició una etapa constructora sin igual en la ciudad.
[142] En 1889 Enrique Bonnet y Ballester, industrial residente en Cádiz, instaló una central eléctrica mayor para la iluminación urbana.
También en ese mismo año el periódico ABC, un diario de ámbito nacional fundado en 1903 y editado en Madrid, crea una edición con sede en Sevilla.
Como ningún partido alcanzó mayoría suficiente para gobernar se formó una coalición de gobierno entre PSA, PSOE y PCE, que eligió como alcalde al concejal andalucista Luis Uruñuela.
[185] En 2011 se finalizó la construcción del Metropol Parasol, un complejo con un mirador en la parte superior, un mercado de abastos en su planta baja y un sótano con restos arqueológicos.